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Calzado de seguridad y la NOM-113-STPS: guía fácil para elegir bien en México

Los pies reciben más golpes de los que parece. En un almacén, una obra o una fábrica, basta una caja que cae o un clavo escondido. Y un accidente así puede costar semanas sin trabajar. 

Por eso el calzado de seguridad no se debe elegir solo por el precio o por la foto. En México hay una regla oficial que dice qué debe aguantar un zapato de protección. Se llama NOM-113-STPS-2009, y aquí te la explicamos con palabras sencillas. 

¿Qué es la NOM-113-STPS-2009? 

Es la Norma Oficial Mexicana del calzado de protección. Dice cómo se clasifica, qué debe resistir y cómo se prueba. Aplica a todo el calzado de este tipo que se fabrica, se vende o se importa en el país. 

Salió en el Diario Oficial de la Federación el 22 de diciembre de 2009. Hoy sigue vigente. De hecho, la Secretaría de Economía la confirmó en su revisión de enero de 2026. 

Esta norma trabaja junto con la NOM-017-STPS-2008. La NOM-017 pide al patrón revisar los riesgos de cada puesto. También le pide entregar el equipo correcto, enseñar a usarlo y vigilar que se use. Dicho fácil: la NOM-017 dice que hay que proteger los pies, y la NOM-113 dice cómo debe ser el zapato. 

Los siete tipos de calzado de la norma 

La norma divide el calzado en siete tipos. Cada uno lleva una letra en el marcado del par: 

  • Tipo I, ocupacional (O): para riesgos menores, como golpes leves. No lleva puntera. 
  • Tipo II, con puntera (PP): protege los dedos de golpes y aplastamientos. Es el más común. 
  • Tipo III, dieléctrico (D): para trabajos con riesgo de descarga eléctrica. 
  • Tipo IV, metatarsal (PM): además de la puntera, protege el empeine. 
  • Tipo V, conductivo (C): pasa la estática del cuerpo al piso. Se usa cerca de sustancias inflamables. 
  • Tipo VI, resistente a la penetración (RP): protege la planta de clavos y objetos filosos. 
  • Tipo VII, antiestático (A): reduce la estática y da algo de protección eléctrica. 

Un mismo par puede tener varias protecciones. Por ejemplo, una bota con casquillo y plantilla antiperforación se marca “PP + RP”. 

Lo que debe aguantar un casquillo, en números 

La norma usa números muy precisos. La puntera del Tipo II debe aguantar un impacto de 101.7 joules. También debe soportar una compresión de 11.135 kN. Así suena a dato de laboratorio, pero se puede explicar de forma muy simple. 

Un ejemplo con números reales 

Esos 101.7 joules equivalen a dejar caer 21.5 kg desde casi medio metro, justo sobre los dedos. Y los 11.135 kN son más de 1,100 kilos apoyados en la punta del zapato. Es más o menos lo que pesa un auto compacto. 

Después de cada prueba, debe quedar un espacio libre dentro de la puntera. Ese espacio va de 11 mm en talla 21 a 14 mm en talla 30 o más. Si el casquillo se hunde más, los dedos quedan atrapados. 

La plantilla del Tipo VI también tiene su número. Debe aguantar al menos 1,200 N antes de que algo la atraviese. Es como si una persona de unos 120 kilos pisara un clavo con todo su peso. 

Esa plantilla puede ser de acero o de una fibra como el Kevlar. El acero es rígido y muy conocido. En cambio, el Kevlar pesa menos, se dobla con el pie y pasa menos frío del suelo. Lo importante es que el par pase la prueba, sea cual sea el material. 

Cómo elegir según tu puesto 

Obra y trabajo pesado 

En una obra o un patio de carga hay varilla, escombro y montacargas. Ahí las botas de seguridad de caña alta son buena opción. Sujetan el tobillo y dejan entrar menos lodo. Con casquillo y plantilla antiperforación, cubren el golpe de arriba y el clavo de abajo. 

Fábricas, almacenes y turnos largos 

En una fábrica o un almacén el piso suele estar limpio, pero se camina mucho. Por eso unos tenis de seguridad con malla y suela ligera cansan menos. Además, la gente sí los usa todo el turno. Y un equipo que nadie quiere usar no protege a nadie. 

Si te mueves entre el almacén y la línea de producción, busca zapatos de trabajo hombre de caña media. Sujetan mejor el tobillo que un tenis bajo y pesan menos que una bota. 

Riesgo eléctrico o estática 

Si trabajas con tableros, cables o zonas inflamables, todo cambia. Ahí necesitas calzado dieléctrico, conductivo o antiestático, marcado como tal. Estos tipos también deben traer una etiqueta con una advertencia de uso. 

Cómo revisar un par antes de comprar 

La norma pide un marcado permanente en español en al menos uno de los zapatos. Antes de pagar, revisa que tenga estos datos: 

  1. Nombre o marca del fabricante o importador. 
  1. País de origen. 
  1. Modelo o clave del producto. 
  1. Contraseña oficial de cumplimiento con la norma. 
  1. Letras de protección, como PP, RP o D. 

La talla y los materiales pueden venir en una etiqueta que se quita. Si el proveedor no te muestra el marcado o la ficha técnica, pídela por escrito. Para una empresa, ese papel también sirve como prueba de que eligió bien, como pide la NOM-017. 

Lo que conviene recordar 

Primero, identifica el riesgo real del puesto. Luego, busca el tipo de calzado que le toca según la NOM-113. Al final, revisa que el par lo diga en su marcado. Lo demás, como el color o el estilo, es cuestión de gusto. 

Y no olvides la comodidad. El zapato que se aguanta diez horas es el que de verdad protege. El que se queda en el casillero no sirve de nada. 

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